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Casa Àsia acoge el segundo encuentro dedicado a la sabiduría de las tradiciones

Maestros de diferentes tradiciones aportan reflexiones en el acto "La pobresa: només material?" en el marco de las II Jornades Tradicions del món organizadas por la Associació Taüll, Plural-21 y Avalon Project del 27 de noviembre al 1 de diciembre.

 

Las contribuciones de los sabios congregados en Barcelona comenzaron con un llamamiento a la espiritualidad por delante de la religión en tanto que la comparten todas las personas y es la fuente de la compasión: "Es necesario compartir la sabiduría y la tradición acumulada en el planeta en beneficio de todos sus habitantes", afirmó el maestro de la tradición hindú del shivaismo K. D Tripathi.

Para el maestro hindú, la razón de la pobreza es la falta de compasión que favorece la ausencia de reflexión sobre las verdaderas necesidades propias y ajenas. También asoció la falta de seguridad a que apelan los políticos al enriquecimiento desproporcionado de unas minorías que recelan de la reacción del resto de la sociedad y tratan de distraerla con discursos xenófobos o asuntos como el comercio de armas. Tripathi concluyó argumentando la conocida dicha: "Los más ricos materialmente son los más pobres espiritualmente".

Desde el continente americano, el chileno Daniel Maribur, maestro de la tradición de los mapuches, lamentó que a la aculturación eurocentrista y a la falta de interés para conocer las realidades de otros pueblos se sume el desplazamiento de las civilizaciones ricas en busca de riquezas a las pobres: "En la época actual de la colonización del mercado se ha hecho creer que los indígenas no tenemos filosofía de vida y que estamos asimilados al nuevo sistema". El maestro, sin embargo, hizo entender que hoy en día existen muchas tradiciones como la suya que se proponen perdurar en el tiempo.


Parte de los maestros reunidos en las II Jornades de Tradicions del món
(c) Fundació Fòrum Universal de les Cultures. Núria Reguero


A su vez, la maestra zen de la escuela japonesa Sambo-Kyodan Berta Meneses, se referió a la contribución de esta rama del budismo en lo que concierne a los diferentes tipos de pobreza (de recursos, derechos, cultura, espíritu, etc.): "La crítica al budismo zen es que el énfasis para conseguir el equilibrio individual hace alejarse al sujeto de la realidad concreta, pero para nosotros todos los tipos de padecimiento son inaceptables y la pobreza es una, por ello buscamos formas de erradicarla".

Una de las formas que encuentra esta rama del budismo es el desapego de los bienes materiales innecesarios que crean malestar así como no confundir la vida con los estándares de vida que se van imponiendo en las diferentes sociedades porque la cantidad priva de calidad en relación a la conciencia. El budismo zen aboga por un cambio de conciencia para erradicar la pobreza que pase por recuperar la responsabilidad y la interrelación entre las personas. Considera que el problema no es la falta de recursos sino de la voluntad colectiva para superar la mala distribución, que también pasa por la autocontención en el sistema del consumismo.

Remontándose a los conocimientos de la antigua Persia, el director del Institut d'Estudios Sufís de Barcelona, Halil Bárcena consideró que las grandes tradiciones de la humanidad no contienen la solución a los problemas actuales pero sí pueden contribuir a la formación de personas que se vuelvan capaces. En este sentido alertó de la responsabilidad en las personas que interpretan los textos sagrados y en que a menudo pesa más el pretexto que el texto.

Bárcena también lamentó una antropología actual que valora el ser humano en función de lo que tiene pero "la peor pobreza es la que no se ve y actualmente no tenemos acceso a la dimensión espiritual -previa a las religiones. La calidad del hacer de la persona radica en la espiritualidad".

Ejemplo de los referentes europeos, el sacerdote católico de la Diócesis de Barcelona, Xavier Morlans trató de hacer comprender que las religiones no son per se causa potencial de conflictos sino que el problema deriva del uso que hacen algunas personas.

Ante las evidencias estadísticas que revelan hechos como unos gastos militares 20 veces superiores a los necesarios para erradicar el hambre en el mundo, el sacerdote se acogió a la propuesta de la fundación Justícia i Pau de "constituir una instancia mundial que obligue a redistribuir la riqueza con un funcionamiento similar al de Bruselas en la Unión Europea". El fomento del comercio justo y la objeción fiscal fueron otras de las iniciativas que propuso el sacerdote: "Si todo el mundo consumiese como la Unión Europea harían falta tres planetas".


Parte de los maestros reunidos en las II Jornades de Tradicions del món
(c) Fundació Fòrum Universal de les Cultures. Núria Reguero


Thubten Wangchen, Director de la Casa del Tíbet de Barcelona, invitó a reflexionar con la sabiduría milenaria de proverbios que apelan a uno despertar de la generosidad en detrimento del egoísmo: "Si uno no acepta lo que posee siempre se sentirá pobre". De hecho, para el monje, la cola de personas ante las administraciones de lotería que puede verse en Navidad por las calles de Barcelona es una metáfora de la necesidad de poseer algo más, de un vacío que puede llenarse con el trabajo espiritual.

En relación con la pobreza material, Wangchen se mostró crítico con el interés de los países capitalistas para generar producción en el extranjero en lugar de velar por las desigualdades de su propio país.

Con otro punto de vista, el rabino Aaron Schlesinger hizo una aportación desde los preceptos del judaísmo consistente en introducir la misericordia dentro de la justicia y tratar de poner fin a la pobreza tanto por altruismo como camino para acercarse a Dios.

Bebiendo de las fuentes de sabiduría asiática, el maestro hindú adwaita Swami Pratyagbodhananda apeló al camino escogido por Ghandi como modelo de convivencia basado en la ética, la empatía y la caridad con el propósito de cubrir las necesidades suficientes consiguiendo una subsistencia no determinada por los otros. Sobre todo ante la extensión de "un sistema que está convirtiendo la lujuria en necesidad", comentó a los asistentes.